Sunday, 26 August 2007

35. Somos poetas, le dicen dos niños a Fabrizio Mejia Madrid. ¿Qué nos recomiendas para leer? Y Fabrizio le encuentra sentido al viaje.

36. Fiesta en la casa de Marianne Ponsford. Sorpresa. Grandes bailarines. Cerca de las 4 mañana, Juan Gabriel Vasquez sigue siendo la reserva moral. Zambra recita a Sandro, Bisama pide maten al deejay, Enrigue es acosado por Nettel. Qué bien baila Mairal.

37. Domingo a la mañana. Bogotá late fuerte en el Parque Nacional. Lluvia. Clases públicas de aerobic, caminata de la solidaridad, bicicleteadas, dulces, globos, niños y los 39 agradeciendo a la ciudad. La escena puede ser increíble: cientos de personas bajo la lluvia un domingo a la mañana oyendo a escritores. Neuman recita a Lorca, Verónica Stigger a Borges y Nazarian a sí mismo. Hasbun y Pilar Quintana no pueden con su timidez. Cuenca amenaza con cantar y la que canta es Wendy Guerra. Volpi anuncia que ahora mismo se jubila como escritor joven. Fuerte aplauso cerrado a Ena Lucía Portela. Yolanda, “¡Aurora!”. E Ivan Thays resume: “la literatura es un oficio solitario pero se puede estar bien acompañado”. El público los arropa.

5 comments:

Andrés Quaglia said...

Me preocupa el ítem 36.
Y que la hayan aplazado fuertemente a Ena Lucía Portela.
No importa, un fuerte aplauso para ella!
Al final, la aplazaron o la aplaudieron? vaya a saber con estos locos colombianos...

Alvaro said...

me intrigo qué pidió al dj's el poeta Bisama (es uno de los 39?...o es un agregado cultural?)...se puede saber?...no solo por lo que escribe se conoce a la gente...si no por lo que escucha...

Bz said...

Mairal baila bien. Mairal hace chistes oportunos sobre bares. Rápido, eficaz, postulo a Mairal como el Pedro Pablo Pasculli de las letras argentas (al menos en Bogotá39)

Rodrigo said...

39. Por favor, la próxima vez contraten a blogger que escriba mejor y sea menos parco.

Andrés Quaglia said...

Mordzinski seguramente lo sabe: cuanto el lente se acerca las cosas se redimensionan. No hace falta ser intimo de Sigmund para darse cuenta de que convertiste en error el deseo. Ahora yo también quiero un aplazo.