Saturday, 25 August 2007

23. En el desayuno, el doctor Slavko Supcic revisa la cabeza de Alejandro Zambra. La noche anterior, una intrépida chofer arremetió contra todas las lomas de la ciudad, poniendo en riesgo la literatura chilena. Zambra, sentado al final del autobús dio fuerte contra el techo. Cuando Slavko le dice que no tiene nada, le duele.

24. Gabriela Alemán y Eduardo Halfón destacan en sus países no sólo por la calidad de sus libros, sino por el metro setenta y cinco de altura. Ambos fueron jugadores profesionales de basket. Halfón llegó a integrar la selección nacional. La misma en la que años antes Arjona, el poeta, había logrado la máxima puntuación (récord imbatible hasta el momento).

25. ¿Cuántas edades caben en Bogotá 39? O el clima de Bogotá es diurético, o los años de algunos les obliga a ir al baño a cada rato. Si fuera un Bogotá 26, esto no pasaría. Álvaro Enrigue se queja en el desayuno, en la cola del almuerzo, en la noche. Que tiene hambre, que tiene sueño. Es que llevo quince años en esto, dice. Rodrigo Blanco, el menor del encuentro leyó a Volpi en la Universidad.

26. Los niños, llenan las salas de entusiasmo y los escritores no paran de firmar autógrafos. Pablo Casacuberta escandaliza a los maestros, les dice a los niños que lean aquello que les prohíben, y se gana los aplausos.

27. Adriana Lisboa firma la camiseta de Brasil de un admirador.

28. Literatura y música. Bar Punto G. Chiste de Mairal: el bar que nadie encuentra. Los escritores hablan de la música que los inspira. La lista, sin sorpresas:
Jorge Volpi – Mozart (cómo no)
Ricardo Silva – Peter Gabriel (para gente que nos vamos a dormir a las once, dice)
Andrés Neuman – Beatles
Adriana Lisboa – Joao Gilberto (pidió otra canción, pero no pudieron ubicarla)
Alejandro Zambra – Charly Garcia, en inglés.
Pedro Mairal – Tribalistas
Gabriela Alemán – Daniel Santos, y comienza el baile.
Pilar Quintana – Hector Lavoe
Rodrigo Blanco – Israel Rivera, "y su haiku caribeño"

29. Los mexicanos evocan a Tío Gamboín, y su hit infantil de los años setenta: “quisiera ser alguien, quisiera triunfar, ser gente importante, y mucho ganar”. Roncagliolo se emociona, pero no es el único.

30. 4 grandes grupos: los que no salen de la habitación, los que salen y desaparecen, los que se quedan a bailar salsa en el bar, y los que logran que el hotel abra la sala de convenciones y unas botellas de whisky.

31. Luego de Universidades, colegios y bibliotecas, hoy librerías.

32. Mordzinski pone a los argentinos en remojo.

4 comments:

Andrés Quaglia said...

Es que acaso para ser escritor hay que escuchar "música para escritores"?
Es que acaso no se les está permitido tener gustos un poco menos políticamente correctos?
Por suerte los que no somos escritores podemos elegir leerlos pero no tenemos la obligación de convivir con ellos...
Y si no les gusta el comentario, no lo publiquen y listo!

Fede Giammaria said...

Coincido con Andrés.
¿Por qué ser tan "escritores" hasta en la música que escuchan?
¿Nadie tiene un CD de Ricky Martin escondido por ahí?
Vamos...

Alvaro said...

no, si escuchas ricky martin estas para atras...nadie tiene uno escondido, o lo escuchas y mostras a diestra y siniestra, o no...no hay grises al respecto. Pero coincido con el comentario de estos dos chicos anteriores...

Clari said...

que lindo es viajar no? yo disfruto mucho de conocer sitios nuevos, en la semana proxima voy a viajar a Bogota, espero sacar muchas fotografias